#Welovebeer

Nuestra marca

Nuestra marca:

Ignacio Pan de Soraluce

Samuel Pierpont Langley, a quien nadie recuerda hoy, quería ser el primero en realizar un vuelo tripulado para alcanzar fama y fortuna.

Tenía todo lo que consideramos imprescindible para alcanzar el éxito en aquella empresa: El capital necesario, el mejor equipo que el dinero puede reunir, un mercado maduro y el New York Times siguiendo sus trabajos paso a paso…

Pero no lo consiguió. A unos cientos de kilómetros trabajaban por el mismo logro los hermanos Wright. Financiaban su sueño con las ganancias de su tienda de bicicletas, no tenían formación técnica ni universitaria y el New York Times no los siguió a ninguna parte.

Pero a ellos los guiaba una causa, un propósito, una creencia: querían volar y querían cambiar el mundo. Y el 17 de diciembre de 1903 remontaron el vuelo.

Si hubiese sucedido ahora, seguro que al aterrizar se habrían tomado unas Brabante.

Brabante cervezas

¿Por qué hay marcas que nos inspiran?

¿Es por los productos que ofrecen, por la necesidad que cubren, por el dinero que nos cuestan?

¿O es por lo que nos hacen sentir?

¿Qué es más importante para el éxito de Brabante? ¿Lo que hace o por qué lo hace? El objetivo, por tanto, no es hacer negocio con todos los que necesitan lo que uno tiene, es hacer negocio con la gente que cree en lo que nosotros creemos. Porque la gente que cree en lo mismo que tú, toma tu causa, la hace propia
y la transmite con orgullo.

Las marcas habituales dicen lo que hacen, cuan diferentes y mejores son y esperan un determinado comportamiento: la compra. Sin embargo… Brabante habla de aquello en lo que cree.

Porque la gente que más nos importa no compra solo lo que hacemos, sino sobre todo por qué lo hacemos. Y os puedo asegurar más de 5 años después del comienzo de nuestra aventura que no es fácil. Nada fácil.

Nuestra marca.

La competencia real de hoy día —competencia tan penetrante que apenas la percibimos— no viene de los competidores directos.

Viene de la saturación extrema del mercado.

El cerebro humano lucha contra esta saturación extrema lo mejor que puede: bloqueando la saturación. Lo hace permitiendo que aquellas cosas que parecen interesantes o útiles sean almacenadas y las etiqueta y almacena en unas cajas mentales invisibles. Una vez que una caja es almacenada y etiquetada es muy difícil cambiarla.

Esos compartimentos en nuestro cerebro son las marcas, y conectamos con ellas emocionalmente. Cuanto más emocionalmente conecta una marca con nosotros más difícil nos resulta tomar decisiones racionales, y nos cuesta realizar una comparación entre dos productos aparentemente similares.

botella

Cuando construimos Brabante nos fijamos en tres pilares que a día de hoy siguen siendo los valores inspiradores que nos guían todos los días:

ORGULLO: Por lo que hacemos, por lo que estamos construyendo, por lo que hemos conseguido, por nuestra forma de vida. Una forma de vida en la que creen los que piden Brabante: los conocedores, los jóvenes y los jóvenes conocedores.

Por eso estamos orgullosos de nuestra cerveza. Brabante ha hecho posible que se pueda elegir. Y quien sabe de cerveza, elige Brabante.

FUERZA: Un producto con el que se puede sacar pecho otorga convicción y energía. En eso radica nuestra fuerza. Una fuerza que nos impulsa, que es el vehículo con el que Brabante construye su camino, la razón que nos hace ganar terreno y no acomodarnos.

INDEPENDENCIA: Es el principal valor de Brabante. Nos pertenecemos, las decisiones que tomamos son nuestras y configuran la marca y su por qué. Esa es la independencia que merece Brabante. La misma independencia que tienen o buscan nuestros clientes.

Independencia de criterio. Independencia de estilo.

En definitiva: Nuestra marca es nuestro orgullo, nuestra fuerza y nuestra independencia. Y nos gusta demostrarlo. Con cada Brabante. Y está representada por un gallo, que se convirtió casi sin querer en un orgulloso corazón henchido de fuerza. Somos gallos.

Brabante cervezas

Nuestro Claim:

Brabante es una compañía joven, pero que sabe exactamente dónde está, qué quiere hacer y, sobre todo, por qué lo hace.

Brabante Cervezas es una marca que engloba no sólo los productos, sino también una filosofía y un estilo comunes para todas ellas y para quienes las beben.

Hablamos de sensaciones, de momentos señalados, de variedad y maridajes. Hablamos de CERVEZA. El discurso de Brabante es pura y permanente pasión por el producto.

Por eso, Brabante no quiere consumidores; Brabante no busca amigos; Brabante tiene amantes.

El amor es el sentimiento más fuerte que existe. Es el que eleva nuestro orgullo. Es el que nos anima a defender nuestra independencia. El que nos hace creer en Brabante, mimarla, presumir de ella.

Porque los que escogen Brabante intuyen que la felicidad no es hacer lo que quieras. Es amar lo que haces. Y si Brabante ha llegado hasta aquí, es

POR AMOR A LO QUE HACEMOS.

Éste es nuestro claim.

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